Hay una canción que dice que todos necesitamos un poco de sur para poder ver el norte. De ahí puedo sacar una pequeña "relación" con mis estados de ánimo.
Ha sido llegar a mi ciudad, poder disfrutar del sol, del buen tiempo, buenas temperaturas y cambiar radicalmente.
Hay cosas que no se pueden evitar y yo soy de las personas que necesita a diario una dosis de sol y buen tiempo para vivir. No se, será que cambiar tan radicalmente mi estilo de vida, a veces se hace bastante duro.
Ahora puedo decir que tengo las pilas totalmente recargadas para afrontar otra etapa hasta que vuelva a casa.
Pero hay en otros aspectos que también me ha influido el venir hasta mi querida ciudad, parece que el sur me hace ver las cosas con mayor nitidez.
No se si será la contaminación de Huelva o es que esta ciudad tiene algo especial, pero es llegar a ella y empezar a ver las cosas desde otro punto de vista.
Por algo la llaman la ciudad de la luz. Es llegar y esa luz especial que tenemos, ilumina por completo mi vida.
Mientras en esta semana tenía dudas, ha sido llegar a casa y resolverse por completo.
Esto se puede interpretar de muchas formas, desde que la distancia me ha hecho darme cuenta de lo importante que es para mi o haciendo referencia al tiempo, digamos que han desaparecido los nubarrones que tapaban los rayos de sol.
Al llegar al sur he vuelto a ver la luz. Esa luz que desprende su mirada a diario, que me encanta ver cada mañana. Aunque estemos a cientos de kilómetros de distancia, sigo percibiendo esa luz y cuento cada segundo que falta para volver a verla.
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