Normalmente, cuando vivimos en un lugar, no le damos la importancia que tiene. No apreciamos las pequeñas cosas que nos aporta ese sitio y que nos hacen feliz día a día.
Tendemos a empezar a apreciarlas cuando estamos lejos de ese lugar. En mi caso, siempre dije que Huelva, era una ciudad aburrida, triste, gris, que no tenia nada, que era todos los días lo mismo, todos los findes el mismo plan, el mismo bar, la misma gente.
Una vez le escuche a un hombre mayor, decir que no sabemos apreciar lo que tenemos, que me daría cuenta de cuando salimos de aquí el aprecio que le tenemos a esta ciudad, la patria chica la llamaba, esa patria lejos de la cual ningún choquero puede ser feliz al 100%.
Hoy me doy cuenta de lo especial que es esta ciudad, el levantarte a diario y ver el sol, el olor que impregna sus calles, algunas personas dicen que huele mal, pero ese olor a sal, a marisma que se respira en el ambiente es algo que no se puede pagar.
El estar a sólo 10 minutos de la playa, la cual en invierno es el sitio perfecto para huir de todo el mundo cuando necesitas estar solo.
El poder tomar una cruzcampo con unas aceitunas con los amigos en pleno Pablo Rada, sea la época que sea dándote el sol en la cara, hasta tal punto que si no utilizas gafas llega a molestar.
El poderte escapar y disfrutar de los grandes paraísos que tiene esta pequeña ciudad, la cuál hay gente que no sabe ni de su existencia.
Ese acento andaluz por las calles, esa alegría que se respira en el día a día, esa personalidad cercana que nos caracteriza a todos y cada uno de los habitantes de esta hermosa ciudad.
Mucha gente ni si quiera sabe de la existencia de este lugar, pero no saben lo que se pierde, se pierden conocer un lugar hermoso, un lugar lleno de historia, por que aunque mucha gente se olvide de ello, esta pequeña e insignificante ciudad(para algunas personas) ocupa uno de los lugares mas privilegiados en la historia de este país.
Por todo eso y por mucho más hoy por hoy, puedo decir que me siento orgulloso, de ser onubense, choquero, o como queráis llamarnos.
martes, 27 de diciembre de 2011
viernes, 9 de diciembre de 2011
Moralejas.
Si algo me gustaba de pequeño, era leer fábulas, siempre pensé que ¿Para que servia leer un cuento que no te enseñaba nada?
Pues hoy por hoy, me doy cuenta de que nuestra vida es una fábula constante. En la que debes ir aprendiendo día a día de todas las cosas que te van sucediendo.
Debes aprender de los errores que has cometido, para no volver a tropezar con la misma piedra.
Si, se que hay piedras, que por mucho que intentes quitarlas de tu camino, vuelven una y otra vez a ponerse en medio de el.
Pero debes ser lo suficientemente fuerte para quitarla de el, lo suficientemente ágil para saltarla o quien sabe, lo suficientemente listo para aprovecharte de las cosas que te puede aportar esa puta piedra.
Todo el mundo en esta vida puede ser útil en algún momento, puede que esa persona que te hizo tanto daño en un momento determinado, te sirva para algo en otro momento.
Ese es el momento en el que debes saber controlar a esa piedra a tu antojo, saber cuales son sus puntos débiles, saber cual es la forma de que esa piedra haga lo que tu quieras y cuando tu quieras.
Como en la moraleja de la liebre y la tortuga, el más rápido no es el que gana la carrera, sino el que es mas constante, el que sabe que dando pasito a pasito y esperando su oportunidad, llegará su momento.
Así que ya sabes, juega tus cartas y espera tu oportunidad, tarde o temprano llegará!
Pues hoy por hoy, me doy cuenta de que nuestra vida es una fábula constante. En la que debes ir aprendiendo día a día de todas las cosas que te van sucediendo.
Debes aprender de los errores que has cometido, para no volver a tropezar con la misma piedra.
Si, se que hay piedras, que por mucho que intentes quitarlas de tu camino, vuelven una y otra vez a ponerse en medio de el.
Pero debes ser lo suficientemente fuerte para quitarla de el, lo suficientemente ágil para saltarla o quien sabe, lo suficientemente listo para aprovecharte de las cosas que te puede aportar esa puta piedra.
Todo el mundo en esta vida puede ser útil en algún momento, puede que esa persona que te hizo tanto daño en un momento determinado, te sirva para algo en otro momento.
Ese es el momento en el que debes saber controlar a esa piedra a tu antojo, saber cuales son sus puntos débiles, saber cual es la forma de que esa piedra haga lo que tu quieras y cuando tu quieras.
Como en la moraleja de la liebre y la tortuga, el más rápido no es el que gana la carrera, sino el que es mas constante, el que sabe que dando pasito a pasito y esperando su oportunidad, llegará su momento.
Así que ya sabes, juega tus cartas y espera tu oportunidad, tarde o temprano llegará!
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