Nunca me imaginé que el loco volvería a estar por aquí, que volvería a sentarse delante de su ordenador para contar sus vivencias, sus inquietudes, sus historias interminables.
Este blog en su inicio tenía una finalidad y era desahogarme en la larga y dura oposición que sufrí en su día, después escribí alguna entrada más pero poco a poco lo fui abandonando.
Alguna vez me plantee volver a escribir en el, pero nunca pensé que si volvía a hacerlo era para hablar de un nuevo inicio.
¿De que inicio iba a hablar? Ya soy lo que quería ser cuando inicié mi andadura en el.
Pues en el día de hoy vuelvo a hablar de un inicio, algo que viene dado por mi personalidad inconformista, por ese placer que me produce el cansancio, el sufrimiento, ese afán de superación que espero que nunca me abandone.
Hay un pequeño paralelismo entre la época en la que escribía aquí y la nueva época que pretendo iniciar hoy, el reto no es el mismo ni mucho menos, pero ambas empezaron igual, CORRIENDO.
Hoy mientras corría me ha venido a la cabeza ese niño con 19 años, que por primera vez se ponía unas zapatillas y salía a correr por la Avenida Andalucía de su ciudad, Huelva, hoy el día ha empezado igual, levantándome de la cama, poniéndome mis zapatillas, las cuales son de bastante mejor calidad que aquellas Nike y saliendo a correr por la gran Avenida Diagonal de la ciudad de Barcelona. ¡Quién le iba a decir a aquel niño que acabaría aquí!
Mientras corría he tenido diversas sensaciones y he pensado en muchas cosas, los que corréis sabéis de sobra que 30 minutos corriendo dan para mucho.
He tenido tiempo de grabarme a fuego en mi cabeza esa frase que llevo grabada con tinta en mi bíceps izquierdo.
Se me ha venido a la cabeza esa persona que nos abandonó hace mas de un año y a la cual le tengo mucho que agradecer, gracias a su ayuda soy quien soy, y te prometo que algún día te dedicaré este triunfo, cumpliré ese sueño que tu tuviste y no conseguiste alcanzar, lo haré por los dos.
He recordado esos largos entrenamientos mientras me animabas y me decías que si me lo plantease podría llegar a correr 2 km en menos de 6:30, me contabas tu experiencia en ese duro curso y poco a poco conseguiste que quisiese intentarlo. Se que a día de hoy estés donde estés estarás orgulloso de que quiera intentarlo y me darás ese empujón necesario en cada entrenamiento.
También me ha dado tiempo de recordar todas las charlas que tengo contigo, de lo cabezona que te pones y lo mucho que odias que te de las gracias por tenerte ahí apoyándome en cada paso que doy, anoche me dijiste que no te vuelva a dar las gracias hasta que lo consiga, pero si algún día lo consigo, no te voy a dar las gracias, simplemente te cogeré y volarás por los aires.
Para ganar un combate de 90 minutos, hay que entrenar 90.000 minutos, así que para correr una distancia de 3.000 metros, ¿ hay que entrenar 3.000.000 metros? me da igual los que tenga que recorrer, simplemente se que algún día llegará el momento y que cuando llegue estaré al 200% para conseguirlo.
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