Si algo me gustaba de pequeño, era leer fábulas, siempre pensé que ¿Para que servia leer un cuento que no te enseñaba nada?
Pues hoy por hoy, me doy cuenta de que nuestra vida es una fábula constante. En la que debes ir aprendiendo día a día de todas las cosas que te van sucediendo.
Debes aprender de los errores que has cometido, para no volver a tropezar con la misma piedra.
Si, se que hay piedras, que por mucho que intentes quitarlas de tu camino, vuelven una y otra vez a ponerse en medio de el.
Pero debes ser lo suficientemente fuerte para quitarla de el, lo suficientemente ágil para saltarla o quien sabe, lo suficientemente listo para aprovecharte de las cosas que te puede aportar esa puta piedra.
Todo el mundo en esta vida puede ser útil en algún momento, puede que esa persona que te hizo tanto daño en un momento determinado, te sirva para algo en otro momento.
Ese es el momento en el que debes saber controlar a esa piedra a tu antojo, saber cuales son sus puntos débiles, saber cual es la forma de que esa piedra haga lo que tu quieras y cuando tu quieras.
Como en la moraleja de la liebre y la tortuga, el más rápido no es el que gana la carrera, sino el que es mas constante, el que sabe que dando pasito a pasito y esperando su oportunidad, llegará su momento.
Así que ya sabes, juega tus cartas y espera tu oportunidad, tarde o temprano llegará!
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